Plasma tu creacion, que yo he plasmado la mia, solo con letras, que de las imagenes se encarguen nuestras mentes.
viernes, 13 de noviembre de 2009
jueves, 1 de octubre de 2009
Todas las que debo
dejé olvidado mi blog un buen rato... pero ya volvi, para terminar mi historia sin título. Aquí va un poco...
CAPITULO V
CAPITULO V
Un hombre sentado en un escritorio, en un edificio vacío. Tomó una pluma de uno de los cajones oxidados.
Comenzó a escribir. Esas palabras habían retumbado en su cabeza por mucho tiempo, y llenó todo el cuaderno con ellas. Tenía que sacarlo, simplemente tenía que sacarlo... ¿Pero qué?
Todo él había llegado a un nivel tan elevado de consciencia, que en su mente corría el verdadero propósito de la existencia. Eso lo volvió loco. Por eso ella existía, dentro de su imaginación. Eso es verdadera locura. Ella le revelaba todo. Y peor aún, el sabía que ella no era sino una alucinación, pero lo ayudaba a estar lúcido y "cuerdo", si se le puede llamar así.
Su aparente locura había alejado a todos de su alrededor, sin embargo había quienes decían que él era magia, que era la verdad absoluta, y que lo veneraba. Mas la mayoría de las personas creían que él, y todos sus seguidores eran lunáticos. Peor aún, las personas eran racistas, y él nació negro.
Parte Mística 1: conociendo al abuelo. Compuesta de los capítulos VI y VII
CAPITULO VI
Por fin era viernes. Iba a conocer al abuelo. Había esperaado con ansias ese día. Se desilusionó. No conoció al abuelo, conoció a una piedra con una inscripción:
Q.E.P.D.
Mauricio Alvarado
1943-1990
Mauricio Alvarado
1943-1990
Eso le molestó mucho, como no tienen idea. Tenía 6 años y no conoció al abuelo. Conoció una piedra sucia con un nombre esculpido. Eso no era su abuelo. Y siguió enojado. Sus padres no le hicieron caso, creían que él no comprendía. Pero sí que lo hacía. Esa cosa representaba a su abuelo. Era una tradición, muy mala en su opinión. Mas no sabía que abajo estaban los restos de su abuelo. Le dijeron, y eso lo enfadó más. ¿Para qué hablarle a alguien que ya no oye?¿Para qué visitarlo si su mente ya no estaba ahí? Era muy pequeño, y sin embargo su visión del mundo era ya muy objetiva.
Llegó a su casa ya muy afligido. El mundo era estúpido, y formar parte del mismo, lo hacía estúpido a él.
Desde aquel día se hizo el propósito de hacer del mundo un lugar mejor, y mejor para él era un mundo menos estúpido. Si tan solo hubiese sabido que todos los que se aventuran en ese camino terminan solos, discriminados, en la casa de la risa(vaya que me gusta lo trillado).
Pero eso a él no le importaba. Desarrolló pensamientos muy profundos, tan profundos y extremadamente avanzados, que incluso a él se le hacían complejos al rememorarlos tras haberlos dejado en un rincón olvidado de su pensamiento.
Así creció, pensando mucho más de lo habitual. Aún así nunca le interesó la escuela, ni siquiera terminó su secundaria. Simplemente no encajaba en ningún molde, le diagnosticaron problemas de atención, esquizofrenia, incluso depresión. Pero él era el sujeto más único que el mundo había visto. Odiaba la música, odiaba ser enseñado, odiaba tener que aprender, odiaba a la humanidad. También odiaba todo lo que fuera mundano, grave error. El mundo es... mundano...
CAPITULO VII
Lo llevaron a conocer al abuelo. Era un gran hombre(en sentido literal, a lo ancho, claro). Y era una buena persona, lo trató muy bien. Fue una interesante experiencia conocerlo. A partir de ese día iba a visitarlo seguido. 5 años después el abuelo falleció (una gripe y un mal tratamiento de la misma). Ay que dolor que dolor que pena. Mas nuestro personaje no sintió nada. No hubo tristeza, no hubo enojo, vamos, ni siquiera remordimiento por el hecho de no sentir nada.
Otro tipo único, un niño, del cual cuyos padres no recordaban un solo abrazo. Imaginalo, mi querido lector, 11 años criando un niño gris.
Jamás lo emocionó nada, no amaba nada, y no podía entrar a la iglesia más, (negar a dios en la primera comunión suele tener ese efecto). Se llegó a decir que no tenía alma. Y no era que solo lo aparentara, en verdad él era gris (su piel no, en realidad el era güerito, empleé una metáfora, apuesto que si entendiste).
Vivió una vida plena, y siempre fué criticado por su aparente insolencia y soberbia. Estudió, y sobresalió siempre en todo lo que hizo. Pero terminó solo. Lo único fascinante para él, era la mente humana. Desde niño le encantaba observar la conducta de los ratoncillos que obligaba a sus padres a comprarle, y sus reacciones ante los éstimulos que él hacía(ya sabenm bromas "ligeramente" agresivas). Adoraba encontrar los patrones de conducta que definían las personalidades de sus familiares, maestros y conocidos, sus complejos. Pero lo que más lo fascinaba era su propia mente.
No se sentía raro o diferente, sólo sabía que era alguien fuera de estándar, pero incluso eso no lo afectaba emocionalmente, le daba igual.
Así pasó mucho tiempo (la mayor parte de su vida), tratando de comprenderse a si mismo.
Listo, ¡esperen más!
Llegó a su casa ya muy afligido. El mundo era estúpido, y formar parte del mismo, lo hacía estúpido a él.
Desde aquel día se hizo el propósito de hacer del mundo un lugar mejor, y mejor para él era un mundo menos estúpido. Si tan solo hubiese sabido que todos los que se aventuran en ese camino terminan solos, discriminados, en la casa de la risa(vaya que me gusta lo trillado).
Pero eso a él no le importaba. Desarrolló pensamientos muy profundos, tan profundos y extremadamente avanzados, que incluso a él se le hacían complejos al rememorarlos tras haberlos dejado en un rincón olvidado de su pensamiento.
Así creció, pensando mucho más de lo habitual. Aún así nunca le interesó la escuela, ni siquiera terminó su secundaria. Simplemente no encajaba en ningún molde, le diagnosticaron problemas de atención, esquizofrenia, incluso depresión. Pero él era el sujeto más único que el mundo había visto. Odiaba la música, odiaba ser enseñado, odiaba tener que aprender, odiaba a la humanidad. También odiaba todo lo que fuera mundano, grave error. El mundo es... mundano...
CAPITULO VII
Lo llevaron a conocer al abuelo. Era un gran hombre(en sentido literal, a lo ancho, claro). Y era una buena persona, lo trató muy bien. Fue una interesante experiencia conocerlo. A partir de ese día iba a visitarlo seguido. 5 años después el abuelo falleció (una gripe y un mal tratamiento de la misma). Ay que dolor que dolor que pena. Mas nuestro personaje no sintió nada. No hubo tristeza, no hubo enojo, vamos, ni siquiera remordimiento por el hecho de no sentir nada.
Otro tipo único, un niño, del cual cuyos padres no recordaban un solo abrazo. Imaginalo, mi querido lector, 11 años criando un niño gris.
Jamás lo emocionó nada, no amaba nada, y no podía entrar a la iglesia más, (negar a dios en la primera comunión suele tener ese efecto). Se llegó a decir que no tenía alma. Y no era que solo lo aparentara, en verdad él era gris (su piel no, en realidad el era güerito, empleé una metáfora, apuesto que si entendiste).
Vivió una vida plena, y siempre fué criticado por su aparente insolencia y soberbia. Estudió, y sobresalió siempre en todo lo que hizo. Pero terminó solo. Lo único fascinante para él, era la mente humana. Desde niño le encantaba observar la conducta de los ratoncillos que obligaba a sus padres a comprarle, y sus reacciones ante los éstimulos que él hacía(ya sabenm bromas "ligeramente" agresivas). Adoraba encontrar los patrones de conducta que definían las personalidades de sus familiares, maestros y conocidos, sus complejos. Pero lo que más lo fascinaba era su propia mente.
No se sentía raro o diferente, sólo sabía que era alguien fuera de estándar, pero incluso eso no lo afectaba emocionalmente, le daba igual.
Así pasó mucho tiempo (la mayor parte de su vida), tratando de comprenderse a si mismo.
Listo, ¡esperen más!
domingo, 23 de agosto de 2009
La misma historia desordenada
CAPITULO II
El negro corrió hacia el y abrazándose de sus pies le dijo estridentemente:
-Ella no existe hermano... ¿Quién soy yo? ¿QUIEN RAYOS SOY YO?
El joven, impasible, le respondió:
-Me importa un bledo, deja de molestar...
Acto seguido, tomó las palabras que el otro sujeto había escrito días antes, y se marchó del mísero edificio vacío, en el que solo había cenizas, un pequeño escritorio, y un colchón bastante dañado.
CAPITULO III
Un joven estaba sentado en un salón de clases vacío, aparentemente pensando, siempre que se encontraba solo lo hacía, y desdeñaba al mundo desde su asiento. Recargando su cabeza en el respaldo de la silla, miraba con enojo al mundo através de su imaginación, juzgando como si él mismo fuera el creador. Era un cretino. Era un egocéntrico. Era soberbio, y sin embargo, no tenía la genialidad suficiente como para ser todas estas cosas y ser querido a la vez. Pero su ego era grande, y no le importaba.
En ese momento notó que la puerta llevaba un buen rato sin moverse, en ese momento no le dió importancia, porque ya había notado que la puerta nunca se movía, no la de ese salón.
Paso un rato hasta que notó la relevancia de este suceso dentro de su mente... ¿Porqué? Porque nuestro personaje nunca se fijaba en esos detalles, pues decía que eran demasiado insignificantes, pero esta vez, y al parecer desde hacía tiempo, lo había notado.
CAPITULO IV
Fue muy molesto, estaba absorto en su sueño, y ese molesto ruido, ese maldito "BEEP BEEP" de su reloj realmente lo sacaba de quicio.
Más tarde se vió al espejo, tenía ojeras, el reloj estaba descompuesto, y cada día sonaba demasiado temprano, y el sonido retumbaba en sus oidos, por lo menos durante un par de horas.
Era la gota que derramaba el vaso, ya que después de despertar, no lograba volver a conciliar el sueño, y llevaba siete años durmiendo 3 horas al día, que aunque no era nada que un trabajador con salario mínimo no soportara, él de hecho no podía.
Se preguntarán porqué a esas alturas el reloj seguía en su buró y no estaba en la basura, bueno... es lo que llamo... valor sentimental. Se lo había dado una mujer, y no, no la amó, no era su madre, tampoco su hermana, vamos, ni siquiera una amiga. Era una mujer pobre, a cuya hija él compró un helado(clásico).
FLAAAAAAASHBAAAAAAACK(clásico)
-Señor, ¿me compra un helado?- Dijo la pequeña cuando él llego al puesto de helados.
Él vaciló, y tuvo una idea que solo alguien con una mente como la suya (tal vez tú, mi apreciado lector) concebiría. Mientras compraba el helado para la chiquilla, se le acercó una mujer moribunda y le agradeció por ello, dándole un reloj.
Él tomó el reloj, pagó el helado, lo tiró al suelo, se burló de la niña y se fue.
Despues de este gradable recuerdo, llevó a arreglar el reloj.
----------------------------------------------------------------------------------------------
Verán que estos capítulos no tienen nada que ver uno con otro, pero son una especie de cuentos cortos que se pueden unir una vez contados todos. Sé que pueden no tener mucho sentido, pero usen su imaginación, y algo identificarán.
El negro corrió hacia el y abrazándose de sus pies le dijo estridentemente:
-Ella no existe hermano... ¿Quién soy yo? ¿QUIEN RAYOS SOY YO?

El joven, impasible, le respondió:
-Me importa un bledo, deja de molestar...
Acto seguido, tomó las palabras que el otro sujeto había escrito días antes, y se marchó del mísero edificio vacío, en el que solo había cenizas, un pequeño escritorio, y un colchón bastante dañado.
CAPITULO III
Un joven estaba sentado en un salón de clases vacío, aparentemente pensando, siempre que se encontraba solo lo hacía, y desdeñaba al mundo desde su asiento. Recargando su cabeza en el respaldo de la silla, miraba con enojo al mundo através de su imaginación, juzgando como si él mismo fuera el creador. Era un cretino. Era un egocéntrico. Era soberbio, y sin embargo, no tenía la genialidad suficiente como para ser todas estas cosas y ser querido a la vez. Pero su ego era grande, y no le importaba.
En ese momento notó que la puerta llevaba un buen rato sin moverse, en ese momento no le dió importancia, porque ya había notado que la puerta nunca se movía, no la de ese salón.
Paso un rato hasta que notó la relevancia de este suceso dentro de su mente... ¿Porqué? Porque nuestro personaje nunca se fijaba en esos detalles, pues decía que eran demasiado insignificantes, pero esta vez, y al parecer desde hacía tiempo, lo había notado.
CAPITULO IV
Fue muy molesto, estaba absorto en su sueño, y ese molesto ruido, ese maldito "BEEP BEEP" de su reloj realmente lo sacaba de quicio.
Más tarde se vió al espejo, tenía ojeras, el reloj estaba descompuesto, y cada día sonaba demasiado temprano, y el sonido retumbaba en sus oidos, por lo menos durante un par de horas.
Era la gota que derramaba el vaso, ya que después de despertar, no lograba volver a conciliar el sueño, y llevaba siete años durmiendo 3 horas al día, que aunque no era nada que un trabajador con salario mínimo no soportara, él de hecho no podía.
Se preguntarán porqué a esas alturas el reloj seguía en su buró y no estaba en la basura, bueno... es lo que llamo... valor sentimental. Se lo había dado una mujer, y no, no la amó, no era su madre, tampoco su hermana, vamos, ni siquiera una amiga. Era una mujer pobre, a cuya hija él compró un helado(clásico).
FLAAAAAAASHBAAAAAAACK(clásico)
-Señor, ¿me compra un helado?- Dijo la pequeña cuando él llego al puesto de helados.
Él vaciló, y tuvo una idea que solo alguien con una mente como la suya (tal vez tú, mi apreciado lector) concebiría. Mientras compraba el helado para la chiquilla, se le acercó una mujer moribunda y le agradeció por ello, dándole un reloj.
Él tomó el reloj, pagó el helado, lo tiró al suelo, se burló de la niña y se fue.
Despues de este gradable recuerdo, llevó a arreglar el reloj.
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Verán que estos capítulos no tienen nada que ver uno con otro, pero son una especie de cuentos cortos que se pueden unir una vez contados todos. Sé que pueden no tener mucho sentido, pero usen su imaginación, y algo identificarán.
jueves, 20 de agosto de 2009
Una historia muy desordenada a la que no he puesto título.
CAPÍTULO I
Este sujeto se llamaba... mejor no les diré su nombre, solo les diré que era muy feo, es más...¿Porqué empezar haciendo presentaciones? No, eso es de historias trilladas, ¿Porqué hacerlo si puedo empezar por lo que les quiero contar?Voy a empezar por el clímax, asi me ahorraré las sorpresas, sí... eso sí es interesante.
-------------------------------interludio-----------------------------------------------
En ese instante descubrió que se había convertido, o más bien, que desde siempre habia sido lo que llevaba una vida juzgando, era uno de esos sujetos disfrutando del mito de la multitud, de esos que llenaban a otros de prejuicios contra los que eran diferentes. Gracias a ese hongo aquel día de febrero. El día que comenzó a pensar antes de hablar, o de pensar en lo que iba a pensar justo antes de concebirlo.... y no concebirlo al final.
Desde ese día aprendió a mirar todo desde todos los ángulos posibles, y se decidió a dejar esas cosas mundanas a las que me he referido por nombres rebuscados para poder sonar intelectual, que en realidad sólo eran... la moda y el hecho de discriminar; descubrió que eran cosas banales(superfluas(si nisiquiera esa palabra te sonó, buscalo en un diccionario)). Sí, acababa de obtener la iluminación, en otras palabras, se había transformado indirectamente en un budista.
Este sujeto se llamaba... mejor no les diré su nombre, solo les diré que era muy feo, es más...¿Porqué empezar haciendo presentaciones? No, eso es de historias trilladas, ¿Porqué hacerlo si puedo empezar por lo que les quiero contar?Voy a empezar por el clímax, asi me ahorraré las sorpresas, sí... eso sí es interesante.
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En ese instante descubrió que se había convertido, o más bien, que desde siempre habia sido lo que llevaba una vida juzgando, era uno de esos sujetos disfrutando del mito de la multitud, de esos que llenaban a otros de prejuicios contra los que eran diferentes. Gracias a ese hongo aquel día de febrero. El día que comenzó a pensar antes de hablar, o de pensar en lo que iba a pensar justo antes de concebirlo.... y no concebirlo al final.
Desde ese día aprendió a mirar todo desde todos los ángulos posibles, y se decidió a dejar esas cosas mundanas a las que me he referido por nombres rebuscados para poder sonar intelectual, que en realidad sólo eran... la moda y el hecho de discriminar; descubrió que eran cosas banales(superfluas(si nisiquiera esa palabra te sonó, buscalo en un diccionario)). Sí, acababa de obtener la iluminación, en otras palabras, se había transformado indirectamente en un budista.
Sé que no es muy seria, ni demasiado interesante, y que el capítulo es muy corto, pero fue una historia concebida en 23 partes cortas, muy desordenadas, y que les iré revelando poco a poco.
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