CAPITULO V
Un hombre sentado en un escritorio, en un edificio vacío. Tomó una pluma de uno de los cajones oxidados.
Comenzó a escribir. Esas palabras habían retumbado en su cabeza por mucho tiempo, y llenó todo el cuaderno con ellas. Tenía que sacarlo, simplemente tenía que sacarlo... ¿Pero qué?
Todo él había llegado a un nivel tan elevado de consciencia, que en su mente corría el verdadero propósito de la existencia. Eso lo volvió loco. Por eso ella existía, dentro de su imaginación. Eso es verdadera locura. Ella le revelaba todo. Y peor aún, el sabía que ella no era sino una alucinación, pero lo ayudaba a estar lúcido y "cuerdo", si se le puede llamar así.
Su aparente locura había alejado a todos de su alrededor, sin embargo había quienes decían que él era magia, que era la verdad absoluta, y que lo veneraba. Mas la mayoría de las personas creían que él, y todos sus seguidores eran lunáticos. Peor aún, las personas eran racistas, y él nació negro.
Parte Mística 1: conociendo al abuelo. Compuesta de los capítulos VI y VII
CAPITULO VI
Por fin era viernes. Iba a conocer al abuelo. Había esperaado con ansias ese día. Se desilusionó. No conoció al abuelo, conoció a una piedra con una inscripción:
Q.E.P.D.
Mauricio Alvarado
1943-1990
Mauricio Alvarado
1943-1990
Eso le molestó mucho, como no tienen idea. Tenía 6 años y no conoció al abuelo. Conoció una piedra sucia con un nombre esculpido. Eso no era su abuelo. Y siguió enojado. Sus padres no le hicieron caso, creían que él no comprendía. Pero sí que lo hacía. Esa cosa representaba a su abuelo. Era una tradición, muy mala en su opinión. Mas no sabía que abajo estaban los restos de su abuelo. Le dijeron, y eso lo enfadó más. ¿Para qué hablarle a alguien que ya no oye?¿Para qué visitarlo si su mente ya no estaba ahí? Era muy pequeño, y sin embargo su visión del mundo era ya muy objetiva.
Llegó a su casa ya muy afligido. El mundo era estúpido, y formar parte del mismo, lo hacía estúpido a él.
Desde aquel día se hizo el propósito de hacer del mundo un lugar mejor, y mejor para él era un mundo menos estúpido. Si tan solo hubiese sabido que todos los que se aventuran en ese camino terminan solos, discriminados, en la casa de la risa(vaya que me gusta lo trillado).
Pero eso a él no le importaba. Desarrolló pensamientos muy profundos, tan profundos y extremadamente avanzados, que incluso a él se le hacían complejos al rememorarlos tras haberlos dejado en un rincón olvidado de su pensamiento.
Así creció, pensando mucho más de lo habitual. Aún así nunca le interesó la escuela, ni siquiera terminó su secundaria. Simplemente no encajaba en ningún molde, le diagnosticaron problemas de atención, esquizofrenia, incluso depresión. Pero él era el sujeto más único que el mundo había visto. Odiaba la música, odiaba ser enseñado, odiaba tener que aprender, odiaba a la humanidad. También odiaba todo lo que fuera mundano, grave error. El mundo es... mundano...
CAPITULO VII
Lo llevaron a conocer al abuelo. Era un gran hombre(en sentido literal, a lo ancho, claro). Y era una buena persona, lo trató muy bien. Fue una interesante experiencia conocerlo. A partir de ese día iba a visitarlo seguido. 5 años después el abuelo falleció (una gripe y un mal tratamiento de la misma). Ay que dolor que dolor que pena. Mas nuestro personaje no sintió nada. No hubo tristeza, no hubo enojo, vamos, ni siquiera remordimiento por el hecho de no sentir nada.
Otro tipo único, un niño, del cual cuyos padres no recordaban un solo abrazo. Imaginalo, mi querido lector, 11 años criando un niño gris.
Jamás lo emocionó nada, no amaba nada, y no podía entrar a la iglesia más, (negar a dios en la primera comunión suele tener ese efecto). Se llegó a decir que no tenía alma. Y no era que solo lo aparentara, en verdad él era gris (su piel no, en realidad el era güerito, empleé una metáfora, apuesto que si entendiste).
Vivió una vida plena, y siempre fué criticado por su aparente insolencia y soberbia. Estudió, y sobresalió siempre en todo lo que hizo. Pero terminó solo. Lo único fascinante para él, era la mente humana. Desde niño le encantaba observar la conducta de los ratoncillos que obligaba a sus padres a comprarle, y sus reacciones ante los éstimulos que él hacía(ya sabenm bromas "ligeramente" agresivas). Adoraba encontrar los patrones de conducta que definían las personalidades de sus familiares, maestros y conocidos, sus complejos. Pero lo que más lo fascinaba era su propia mente.
No se sentía raro o diferente, sólo sabía que era alguien fuera de estándar, pero incluso eso no lo afectaba emocionalmente, le daba igual.
Así pasó mucho tiempo (la mayor parte de su vida), tratando de comprenderse a si mismo.
Listo, ¡esperen más!
Llegó a su casa ya muy afligido. El mundo era estúpido, y formar parte del mismo, lo hacía estúpido a él.
Desde aquel día se hizo el propósito de hacer del mundo un lugar mejor, y mejor para él era un mundo menos estúpido. Si tan solo hubiese sabido que todos los que se aventuran en ese camino terminan solos, discriminados, en la casa de la risa(vaya que me gusta lo trillado).
Pero eso a él no le importaba. Desarrolló pensamientos muy profundos, tan profundos y extremadamente avanzados, que incluso a él se le hacían complejos al rememorarlos tras haberlos dejado en un rincón olvidado de su pensamiento.
Así creció, pensando mucho más de lo habitual. Aún así nunca le interesó la escuela, ni siquiera terminó su secundaria. Simplemente no encajaba en ningún molde, le diagnosticaron problemas de atención, esquizofrenia, incluso depresión. Pero él era el sujeto más único que el mundo había visto. Odiaba la música, odiaba ser enseñado, odiaba tener que aprender, odiaba a la humanidad. También odiaba todo lo que fuera mundano, grave error. El mundo es... mundano...
CAPITULO VII
Lo llevaron a conocer al abuelo. Era un gran hombre(en sentido literal, a lo ancho, claro). Y era una buena persona, lo trató muy bien. Fue una interesante experiencia conocerlo. A partir de ese día iba a visitarlo seguido. 5 años después el abuelo falleció (una gripe y un mal tratamiento de la misma). Ay que dolor que dolor que pena. Mas nuestro personaje no sintió nada. No hubo tristeza, no hubo enojo, vamos, ni siquiera remordimiento por el hecho de no sentir nada.
Otro tipo único, un niño, del cual cuyos padres no recordaban un solo abrazo. Imaginalo, mi querido lector, 11 años criando un niño gris.
Jamás lo emocionó nada, no amaba nada, y no podía entrar a la iglesia más, (negar a dios en la primera comunión suele tener ese efecto). Se llegó a decir que no tenía alma. Y no era que solo lo aparentara, en verdad él era gris (su piel no, en realidad el era güerito, empleé una metáfora, apuesto que si entendiste).
Vivió una vida plena, y siempre fué criticado por su aparente insolencia y soberbia. Estudió, y sobresalió siempre en todo lo que hizo. Pero terminó solo. Lo único fascinante para él, era la mente humana. Desde niño le encantaba observar la conducta de los ratoncillos que obligaba a sus padres a comprarle, y sus reacciones ante los éstimulos que él hacía(ya sabenm bromas "ligeramente" agresivas). Adoraba encontrar los patrones de conducta que definían las personalidades de sus familiares, maestros y conocidos, sus complejos. Pero lo que más lo fascinaba era su propia mente.
No se sentía raro o diferente, sólo sabía que era alguien fuera de estándar, pero incluso eso no lo afectaba emocionalmente, le daba igual.
Así pasó mucho tiempo (la mayor parte de su vida), tratando de comprenderse a si mismo.
Listo, ¡esperen más!